08:00 hora de desayunar.
Aunque no se cuantas veces me he llegado a despertar esta noche, la cantidad de ruido animal era increíble.
Desayunamos fuerte, y para ello nos preparan huevos revueltos, tostadas con mantequilla y mermelada de piña casera, cafe y te. Muy amablemente nos despedimos y nos ponemos a caminar, nos esperan unas 2 horas largas hasta llegar al siguiente destino, donde haremos un trayecto en elefante y otro trayecto en bambú por el río.
Allí comeremos muy bien por cierto y nos despediremos de nuestros compañeros viaje. Ellos regresan a Chiang Mai y a nosotros aun nos queda el plato fuerte que es visitar a la tribu pandung una de las divisiones de las mujeres jirafa.
Nos recoge una furgoneta y nos acerca hasta la entrada de un camino, desde aquí andando nos quedaran alrededor de otros 90 minutos.
Tras atravesar la jungla y llegar a nuestro destino hacemos primera toma de contacto con las mujeres jirafa. Son muy vergonzosas. Añadiré, que a las niñas, a partir de los cinco años, les empiezan a poner aros de metal en el cuello, muñecas y tobillo, y durante toda la edad de crecimiento les van añadiendo uno tras otro. Así, los huesos se le alargan y las mujeres adquieren esa apariencia curiosa. La cabeza parece separada del tronco.
Según la leyenda, un rey birmano quería ofrecer en sacrificio a la doncella mas bella del reino, que era una KAREN, para salvarla sus compatriotas le pusieron los aros, con el fin de que pareciera fea. Desde entonces, es un símbolo para la mujer KAREN.
Son las 15:00 horas y nos dirigimos primero a dejar nuestras cosas y a darnos una ducha. A diferencia que en el otro campamento, en este disponen de ducha, es decir, un grifo a una altura considerable para que el agua te caiga desde la cabeza. El agua lógicamente fría. Nos damos una ducha y hacemos reconocimiento del lugar. En este campamento viven 5 familias, y conviven con Birmanos que emigraron de Birmania y según nos cuentan, el gobierno Birmano les obligaba a comprar las tierras para sus asentamientos, cosa que no sucedía en Tailandia ya que pagan un pequeño impuestos modo de arrendamiento.
A medía tarde, otro grupo aparece en el campamento, son 9 y son Daneses. Pertenecen a un club deportivo.
Pronto llegara la hora de cenar. Nos cocinan arroz, un pollo con patatas al curry y verduras con tofu, todo realmente exquisito.
Encendemos una hoguera y el chaman del campamento acompañado por su guitarra nos comenta que las KAREN nos van a deleitar con un baile. Afortunados los que pudimos disfrutar de tan grande velada, ala luz de la hoguera. Seguidamente acabaron, los daneses guitarra en mano, también hicieron deleite de canciones conducidas a las que nosotros también nos sumamos. Pronto iríamos a la cama, mañana toca regresar.

